Ubicado en farallones rocosos, este complejo funerario está formado por pequeñas casas pintadas de rojo y blanco, que guardaban momias y ofrendas. Es un testimonio único del arte funerario Chachapoya y de su relación con el paisaje andino.

Ubicado en farallones rocosos, este complejo funerario está formado por pequeñas casas pintadas de rojo y blanco, que guardaban momias y ofrendas. Es un testimonio único del arte funerario Chachapoya y de su relación con el paisaje andino.